Textos clave: LA HUMILDAD DE DIOS

 
categoríaOtros
fecha29-11-1999
autorAdmin



LA HUMILDAD DE DIOS



¡Cuántas veces nos hemos sentido atormentados por el problema del mal! ¡A cuántas personas el “escándalo del mal” les ha alejado de Dios! Aquí tenemos unas sencillas reflexiones de un escritor francés, jesuita, el P. François Varillon. Espero que aporten un poco de luz a nuestro corazón, a veces, atormentado ante el misterio del dolor y del mal, ante el misterio, como lo llama el P. Varillon, de la humildad de nuestro Dios:



“Un hombre que había sufrido durante toda su vida dijo a Dios antes de morir: Dios mío, si existes te perdono... Me gusta representar a Dios oyendo esta oración (porque es una oración). Dios sonríe con gravedad, sin ironía. Acoge en serio el perdón del hombre. Se acuerda de que dudó en tomar el riesgo del sufrimiento humano y del “degüello” del Cordero (Cf. Ap. 13,8. Esa figura de la inocencia). Abre humildemente los brazos para que su hijo dolorido y apaciguado se eche en ellos.



¿Antropomorfismo? Sí, pero un antropomorfismo sobre el que me mantengo alerta, a la vez que lo convierto en reflexión, teniendo buen cuidado de no tocar este misterio del sufrimiento más que con manos de enfermera. Porque sé que cuando un ser humano sufre, hay en él al mismo tiempo el deseo de que se le proporcione una “explicación” religiosa a su mal, y el rechazo de la abstracción que va a ser derramada –lo sabe de antemano- sobre la llaga viva como un ácido...



Todo lo que puedo decir es que para mí, tal como soy, nada es menos abstracto que esto: Dios no es el artesano del mundo. No lo ha fabricado como fabrica el relojero un reloj. No construye seres acabados. Al contrario, se retira para que surjan de sí mismos y por sí mismos los seres que Él suscita ... Si Dios interviniera para evitar los tanteos, los desórdenes, las resistencias de la inercia, los maremotos, las epidemias, el mundo sería para Él como un objeto que se manipula. Nuestra imaginación, deslizándose hacia el infantilismo, vería en ello, sin duda, un amor más grande. Pero Dios no ama como nosotros quisiéramos que amara cuando proyectamos en Él nuestros sueños. De esa forma, sólo nos ahorraría el sufrimiento al precio de un paternalismo por el que dejaría de ser el Amor. Lo serio de Dios es el respeto y el sufrimiento. Ni al uno ni al otro podemos acercarnos, sino muy de lejos, apoyándonos en nuestra esperanza más elevada. A decir verdad, Dios nos respeta demasiado para evitarnos sufrir por arte de magia, y se respeta demasiado a Sí mismo para dispensarse a Sí mismo el sufrimiento por nuestro sufrimiento.



Y por lo que respecta al mal, que es obra de nuestra libertad, aquí se muestra más el respeto cuanto más profundo es el sufrimiento del Amor creador. Nos encontramos, entonces, en el corazón del misterio –digo bien- de la humildad de nuestro Dios”.



Quiera el Señor que no corramos nunca tras la imagen de un Dios arrollador, impositivo, paternalista, sino que sigamos siempre las huellas del Buen Padre y Pastor que vino a sanar los corazones destrozados con el suave bálsamo de la libertad, del respeto, de la misericordia, del amor humilde.



Con mi afecto y bendición,

+ Juan José Omella Omella

Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño



29-Enero-2006


cortesía de Adopción Espiritual