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"No puedo mantener a mi hija sola y sin ayuda"
Las mujeres embarazadas y sin recursos piden que se las escuche.
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"Dicen que hace falta mucho dinero para tener un hijo, yo creo que es una excusa".
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Un ejemplo es Dahiana Vera Ruiz. Tiene 23 años y nació en La Asunción, Paraguay.
Llegó a España hace tres años y medio. Desde entonces, hasta que se enteró de que iba a ser madre se dedicó a recorrer la geografía española.
Emigró de su país dejando a toda su familia para procurarse un futuro mejor para ella y los suyos. Es la hija menor, y sus padres tenían depositadas en ella todas las esperanzas para poder salir de su precaria situación.
Este sueño tuvo un punto y seguido cuando Dahiana se enteró de que esperaba un bebé: ya no estaría sola en España. En unos meses sería madre. Ella nos cuenta su historia.
Una historia llena de coraje y de fuerza. Yanira, su hija, ya tiene un año y dos meses, y es su mayor alegría.
¿Cómo llegaste a la Fundación Madrina?
Cuando me enteré de que estaba embarazada no tenía ni dónde dormir ni qué comer. Había dedicado mi vida en España a pasármelo bien. Fui primero a un refugio para mujeres sin recursos. Estar embarazada era una situación que esa asociación no contemplaba, por lo que contactaron con la trabajadora social de la Fundación Madrina. Me hicieron una entrevista e ingresé.
¿Cuál fue tu impresión cuando llegaste a la Fundación?
Me di cuenta de que soy una afortunada. Allí he conocido a chicas con carencias afectivas enormes. Esto ha provocado que tengan ahora más problemas para encajar esta situación. Aunque no estén cerca es vital tener el apoyo de los padres, sentirse apoyada es fundamental. Yo he sido una afortunada porque he tenido una familia que me aportó cariño en la niñez. Me di cuenta de que haber tenido una familia me daba una fuerza que ellas no tenían. Además, al conocer a estas mujeres aprendí que es fundamental la figura paterna para el buen desarrollo y educación del niño.
¿Qué te aportó la Fundación?
Aquí encontré algo maravilloso: la familia que dejé en mi país y que no tenía en España. Además, el hecho de que todas fuésemos primerizas hacía que nuestra complicidad y cariño fuesen muy grandes. Las chicas que tenían el embarazo más adelantado asesoraban a las demás, nos aconsejaban y nos quitaban los nervios. Los profesionales que me asesoraron se convirtieron en un referente fundamental a la hora de afrontar los problemas propios del primer embarazo. Recuerdo el tiempo que pase en esa casa con mucho cariño y mucha alegría.
¿En algún momento te has arrepentido de lo que te ha pasado?
Nunca lo he hecho. Mi hija apareció para poner orden en una etapa muy loca de vida. Los proyectos e ilusiones que tenía cuando salí de mi país chocaron frontalmente con la realidad. Lo pasé tan mal con el cambio que dejé de creer en Dios. Creo que todo lo que pasa en la vida tiene un sentido. Dios tiene una historia preparada para cada persona que supera todas las previsiones. Cuando yo me di cuenta de esto, decidí dejar una vida llena de vicios y falta de sentido y ponerme a luchar para sacar adelante a mi hija.
¿Crees que el destino te ha jugado una mala pasada?
No, yo creo que soy una elegida y que mi historia tiene sentido y que todo esto tendrá su fruto. Bueno, en realidad ya lo tiene: mi hija, que es lo más importante para mí. Lo que me ha pasado no es nada malo, yo voy a vivir por ella y ella por mí.
Publicado en Gaceta
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